A las 02.00 AM de hoy domingo, llegó al Hospital Militar en la comuna Vitacura (Santiago), el ex dictador Augusto Pinochet, aquejado de fuertes dolores al pecho, mareos, etc. La noticia ha causado conmoción en Chile, ya que Pinochet es una figura que genera permanente división entre los chilenos; para sus partidarios, un gran golpe, una triste noticia sobre este hombre de 91 años (cumplidos el 25 de noviembre); para sus opositores (entre los que me incluyo), una noticia impactante, que podría poner fin a muchas divisiones políticas.
Pinochet asumió el poder en Chile en 1973, mediante golpe de estado (apoyado y orquestado por la CIA, que en esos años se dedicaba a instalar dictaduras militares en América Latina), y estuvo al mando del país durante 17 años. En ese periodo, muchos chilenos y chilenas fueron asesinados, torturados, y muchos debieron salir del país y buscar exhilio en otras tierras.
Finalmente, Pinochet perdió el plebiscito de 1989, y un año después dejó el poder para dar paso a la Concertación (un conjunto de partidos políticos que se unieron para hacer frente a Pinochet).
A partir de entonces comenzaron numerosas investigaciones acerca de los crímenes y asesinatos efectuados por los militares, al mando de Pinochet (general del ejército). Sin embargo, y pese a haber innumerables pruebas que acreditan su responsabilidad directa e indirecta en los crímenes, nunca ha pasado un sólo día en presión, gozando de impunidad, y un irrisorio "arresto domiciliario" (o sea, estar detenido en casa).
Ahora Pinochet enfrenta horas cruciales, recuperándose de la operación al corazón realizada esta tarde. Quizás, sea la última batalla de este hombre cruel, viejo, que sólo en las últimas semanas pidió perdón a Chile por todos los muertos bajo su gobierno.
Radio Cooperativa